EL ROMPEHIELOS dialogó con Nahuel Stauch, guía de montaña y de pesca, quien recorre el extremo oriental de la Isla de Tierra del Fuego y convirtió a Península Mitre en su lugar de trabajo.

Se dice que si se trabaja de lo que te gusta, nunca más vas a tener que trabajar. Pero no es común encontrar gente que pueda cumplir esa premisa y, mucho menos, que ese trabajo se lleve adelante en uno de los lugares más maravillosos que tiene para ofrecer nuestro país. Sin embargo Nahuel Stauch parece haber encontrado la fórmula. Guía de montaña y guía de pesca, desempeña su profesión en Península Mitre, aquel territorio prácticamente virgen e inhabitado que atrae a visitantes y aventureros de todo el mundo para recorrer sus prístinos paisajes, su naturaleza salvaje y descubrir su rica historia de pueblos originarios, navegantes, exploradores y trabajadores rurales del fin del mundo. Según Nahuel, la idea de organizar excursiones de trekking en Península Mitre “surgió como resultado de muchos años de recorrer y trabajar en la zona haciendo cabalgatas, pescando y en el tiempo libre caminando para conocer todos los rincones posibles de este lugar maravilloso”.

No se trata de cualquier lugar. Península Mitre es un territorio cuya mística tiene un atractivo especial para quienes gustan de las experiencias extremas en la naturaleza austral. Según Nahuel se trata de “un lugar muy particular para realizar trekking, es muy fuera de lo convencional. La variedad de paisajes, los tipos de terrenos y condición climática, sumadas a la historia y valor cultural, hacen de cada salida un nuevo descubrimiento. Hace más de 12 años que visito el lugar y cada vez que voy me emociono como si fuera por primera vez”. Según Stauch, la posibilidad de realizar su trabajo en aquel lugar representa “una elección propia y un recordatorio de que uno puede trabajar de algo que lo mueve, que lo apasiona”. Y agrega que “ver la impresión que causa en la gente conocer Península Mitre, es algo que llena de satisfacción”.

Desde que los primeros europeos pisaron Tierra del Fuego, Península Mitre ha despertado interés. Ya sea como territorio con posibilidades de poblamiento o por sus potenciales recursos para la explotación, aquella inhóspita tierra siempre ha atraído miradas y ambiciones, aunque nunca ha podido ser conquistada. Península Mitre es una tierra de historias, y todas ellas hablan de lo indomable de la región. Para Nahuel “la historia y las evidencias de naufragios, yacimientos arqueológicos, y posteriormente la historia rural tienen algo en común: un alto grado de sacrificio. Ya sea porque encallo el barco, y los náufragos tuvieron que convivir con los aborígenes, a la espera de un supuesto rescate, o porque los arreos de las estancias duraban semanas, incluso meses” y agrega que “el solo imaginar las peripecias de la gente que intento o estuvo obligada a instalarse es esos parajes, son cosas que hoy ya no se ven, historias heroicas que merecen ser recordadas y valoradas”. Para el guía, el especial atractivo de Península Mitre radica en “la cantidad de matices que tiene, la inmensidad paisajes, lo alejado que esta, su hostilidad, el sonido y el olor del mar, los colores de los atardeceres. Es atemporal. El tiempo lo rigen las mareas y el estado del tiempo. Es como entrar en otra dimensión”.

Debido a su riqueza natural y al patrimonio cultural e histórico que alberga, el reclamo por la protección de este territorio provincial tiene larga data. El año pasado, cuando finalmente parecía que la creación del área protegida sería una realidad, la Legislatura Provincial decidió no tratar el proyecto, pese a los compromisos asumidos, y dejar la discusión para más adelante. Esta decisión provocó un gran malestar en la sociedad que entiende el valor de Península Mitre y la necesidad de protegerla. Según Nahuel “el valor cultural, ecológico y científico que tiene el lugar es único en la provincia. Hace más de 30 años que los científicos comenzaron a hacer campañas de investigación en el lugar, ya dando argumentos de su singularidad, y de la necesidad de poner a península mitre en un marco de protección”. Para él “realmente es inconcebible que aún no sea un área protegida. Cuando los científicos, que son los que estudiaron, y no solo están avalados por sus títulos, sino por la cantidad de años estudiando la península, no pierden oportunidad de recordarnos la importancia de este lugar, y lo desprotegido y amenazado que se encuentra hoy, es muy difícil entender como aún no se ha sancionado la ley de protección”.

 

Abel Sberna
Imágenes:
Gentileza Nahuel Stauch

 

 

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