Como proyectaban los analistas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se volvió a disparar luego de 4 meses de una lenta desaceleración, según difundió el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). En todo el país el promedio general alcanzó los 4 puntos porcentuales, mientras que en la Patagonia la variación fue de 4,2%.

Vale la pena recordar que el 12 de agosto, el país atravesó una jornada convulsionada que terminó con un dólar a $57,30 después de haber tocado los $62. Hoy esa moneda estadounidense a $58,3, refleja su impacto en los precios.

El IPC sufrió una variación en agosto de 4,2%. En los primeros 8 meses acumula un alza de 30,2% para la Patagonia. En la comparación con el mismo mes del año pasado, la inflación acumulada es de 56,9%.

Los segmentos de la región que sufrieron los mayores incrementos en un año fueron “salud” (70,5%), seguido de “bienes y servicios varios” (66%) y “equipamiento y mantenimiento del hogar” (63,1%) . Mientras que los que menos incrementaron en los últimos 12 meses fueron “Educación” (37,4%) y “Bebidas alcohólicas y tabaco” (40,1%).

Este salto en la divisa extranjera “obligó” al Ejecutivo nacional a tomar una serie de medidas que buscaban paliar -de forma muy deficiente- el impacto del incremento de precios en el bolsillo de la gente. “Obligó” al macrismo porque busca retener el sillón de Rivadavia en octubre y tiene pocas chances de tener éxito.

El Gobierno Nacional trató infructuosamente de combatir la inflación retirando pesos de circulación, lo que obedece a una visión monetarista. Sobre esto el economista Guido Lorenzo director LCG Consultora escribió en el portal perfil.com: “Dado que la cantidad ofrecida de bienes y servicios es más o menos constante, estos suben de precio para reflejar el exceso de cantidad de moneda. Una teoría que me resulta incómoda ya que la evidencia (bien medida) es pésima”.

¿Y por qué pésima? Básicamente porque el programa del Banco Central de la República Argentina conducido Guido Sandleris que radica en el crecimiento de base monetaria cero ya lleva casi un año y los resultados son estos: una inflación acumulada en un año de 54,5%. Porque el valor de una moneda es expectativa y Lorenzo también afirmó que “el conjunto de creencias de esta economía está roto”.

La pregunta clave que se hacen internamente las diferentes fuerzas políticas que son protagonistas en este proceso electoral es: ¿cómo reordenar ese sistema de creencias y expectativas, sin que el costo lo paguen los trabajadores? o ¿Qué costo político están dispuestos a afrontar para hacerlo?

Luz Scarpati

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