Ayer el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publicó los porcentajes de la utilización de la capacidad instalada de la industria. Se registró una nueva caída en el sector, ya que pasó de 69,2% en noviembre de 2017 a 63,3% en el mismo mes de 2018 y ya lleva 7 meses en baja. Estos datos son un síntoma más de la contracción productiva que atraviesa el país.

El indicador de la utilización de la capacidad instalada en la industria mide la proporción utilizada, en términos porcentuales, de la capacidad productiva del sector industrial. El relevamiento que realiza el INDEC comprende un panel de entre 600 y 700 empresas y para realizar el cálculo se tiene en cuenta cuál es efectivamente la producción máxima que cada sector puede obtener.

Muchos sostienen que se trata de la peor caída en la gestión Cambiemos, ya que en rigor la serie histórica publicada por el INDEC comienza en enero del 2016. De todas formas, el Vicepresidente de la Unión Industrial Argentina Guillermo Moretti, sentenció en declaraciones a Radio Caput que “hay una situación peor que en el 2001”, y agregó que “nunca se ha visto en tan poco tiempo que se haya producido tal desastre en el sector industrial”. Los datos del organismo oficial respaldan su preocupación.

De los trece bloques sectoriales relevados, sólo dos mejoraron su performance en comparación con 2017: los productos del tabaco y las industrias metálicas básicas. El resto de los sectores fueron todos a la baja, la caída más estrepitosa es la de las textiles; que pasó de usar el 60,9% de su capacidad instalada al 43,9% en un año.

El bloque de alimentos y bebidas registra un nivel de utilización de la capacidad instalada de 63,5%, en noviembre de 2018, inferior al de noviembre de 2017, que fue de 67,7%. La baja se explica principalmente por las caídas en la molienda de cereales y oleaginosas, en los productos de confitería y en la elaboración de bebidas.

La industria metalmecánica (excluida la automotriz) tuvo la segunda mayor caída según datos del INDEC: 16,7 puntos porcentuales, pasó de 61,2% a 44,5%. Es el segundo sector más golpeado de la era Macri, y se explica por el desplome en los niveles de producción de maquinarias agropecuarias, línea blanca (electrodomésticos) y bienes de consumo durable, como los que se producen justamente en Tierra del Fuego AIAS. La contracción del mercado interno, la tendencia al crecimiento de las compras en el exterior y la caída de la importación de insumos para la producción, dan cuenta del proceso de desindustrialización.

El sector automotriz fue la tercera más golpeada, lo que suena lógico debido a la fuerte baja en los patentamientos, que llegó casi al 50% en un año. Es que las insólitas tasas de interés para la financiación y el incremento del valor del dólar hacen inviable los planes de compra a largo plazo, a los que pudiera acceder la empobrecida clase trabajadora.

 

Luz Scarpati

 

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