Mediante conferencia de prensa, el ministro de economía de la Nación, Hernán Lacunza anunció 4 medidas que llevará adelante la administración macrista, a fin de garantizar “la disponibilidad de reservas para atender eventuales demandas de orden cambiario”.

Con el riesgo país arriba de los 2000 puntos, un dólar a 60 pesos y la licitación de las LETEs declarada desierta como telón de fondo, Lacunza explicó las 4 medidas a la prensa, luego de pedir prudencia y responsabilidad a Alberto Fernández, aunque en ningún momento lo nombró.

Lacunza informó que en las últimas dos licitaciones de LECAPs y LETES (en pesos y dólares respectivamente) menos del 10% renovó la tenencia de esos bonos, lo que quiere decir que hubo que desembolsar cash para pagarle al 90% restante. El problema es que el Gobierno nacional no tiene la guita para pagarle todo el mundo al mismo tiempo y además evitar que el dólar vuele.

Es por eso que el ministro dice que Argentina “no tiene un problema de solvencia sobre la capacidad de pago de su deuda, que es perfectamente sostenible en un marco de políticas económicas consistentes de equilibrio fiscal y externo” pero sí tiene un quilombo bárbaro “sobre la liquidez de mediano plazo que incide en la inestabilidad actual y corta el financiamiento voluntario del mercado”.

Básicamente van a extender los vencimientos de LETES y LECAPs, es decir en vez de pagar el día en que vence (el que los inversores pensaban que iban a recibir el pago por la tenencia de ese bono) lo van a abonar entre 3 y 6 meses después, esto es solo para entidades (bancos y financieras) que representan el 10% de los tenedores.

Además enviarán un proyecto de ley al Congreso Nacional para extender voluntariamente plazos de la deuda bajo jurisdicción local, sin quita de capital ni intereses. Iniciarán un proceso para extender plazos de bonos bajo legislación extranjera.

Y por último, y “por sugerencia de la oposición”, buscarán “reperfilar” la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Este término es parecido a “reestructuración”, pero no tanto. El economista Martín Kalos explicó vía twitter: “dicen que van a pagar, sólo que tardando más tiempo”.

Guido Sandleris, habló después de Lacunza aplaudiendo el paquete de medidas: “priorizan el uso de las reservas internacionales para preservar la estabilidad monetaria y financiera, aún cuando ello implique postergar el pago a los grandes inversores de deuda pública”. Y anticipó que “El Banco Central continuará utilizando una política monetaria restrictiva y las intervenciones cambiarias como instrumentos centrales para moderar la volatilidad nominal”. Es decir, va a seguir quitando circulante de billetes e interviniendo para bajar el precio del dólar.

El FMI ya emitió un comunicado que en principio banca lo que hizo el gobierno argentino, aunque anticipan que van a analizar todo. Más allá del apoyo de la entidad, el tema es el siguiente: decirle a las entidades que tienen las LECAPs y LETEs que no les vamos a pagar la deuda en la fecha que habíamos dicho, sin ningún tipo de negociación, es default. Y esa (mala) palabra es el peor enemigo de los países en desarrollo.

Ahora, hay quienes especulan sobre cuándo va a explotar todo. Lo que está ocurriendo es un blanqueo de la situación real del país, es decir, ya voló todo por los aires. Sin sonar alarmista, se vienen tiempos jodidos y no habrá cosecha récord o boom de las commodities que contribuyan a salir de la crisis como ocurrió en 2003.

Luz Scarpati

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