En abril anunciaron la apertura del debate vinculado con la “gran reforma política”. Esta discusión comprendía diferentes proyectos: algunos para evitar los famosos seis meses de transición, otros buscaban modificar el régimen de partidos políticos, otros para introducir la paridad de género, otros para incorporar el sistema de internas abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), y un par para incorporar la boleta única electrónica al sistema electoral.

El escenario en el que se presenta esa discusión es una crisis de representatividad democrática que se fue profundizando con el tiempo en la provincia. De todas formas, la legitimidad de los partidos políticos está en debate a escala mundial, la irrupción de figuras como Donald Trump en la presidencia de Washington dejaron al establishment de cara y son prueba de eso.

El resultado electoral de 2015 dejó en evidencia esa crisis en Tierra del Fuego AIAS, con algunas particularidades vinculadas con las normas que rigen el sistema electoral. El caso emblema es lo que sucedió en el estamento legislativo, en donde la fuerza con más sufragios fue el voto en blanco (22,25%), lo que arrojó como resultado una Legislatura atomizada, conformada por los tres partidos políticos hegemónicos de la Provincia, pero que no fueron votados por el 70% del padrón, contradiciendo lo que dice la Constitución Provincial : “Se garantizará la representación efectivamente proporcional en los cuerpos colegiados”. Lo llamativo es que, en la mismas elecciones pero para la fórmula para la gobernación, el porcentaje de votos en blanco fue significativamente inferior: 13,78%. La lectura, en este punto, es que la manda constitucional de prohibir la lista sábana, impide referenciar las listas de los legisladores con las de los gobernadores, lo que es un picardía porque en definitiva representan un mismo proyecto político.

Resumiendo, los proyectos arriba de la mesa de la Comisión N°1 de Legislación General -que preside Myriam Martinez (FPV-PJ)- son variados y afectan diferentes aspectos de la ley electoral y de la ley de partidos políticos. Aunque los más polémicos y discutidos fueron pocos -la implementación de la boleta única electrónica y las incorporación de las PASO-  hoy quedan sólo dos, uno que aprobó el parlamento en la sesión de ayer, que fijó en 4 meses el plazo de anticipación para oficializar partidos políticos y contó con la venia del Juzgado Electoral Provincial y otro que se discute en comisión y que busca establecer un nuevo régimen de partidos políticos, iniciativa presentada por el bloque UCR-Cambiemos.

Una de las novedades del proyecto es que le otorga la potestad de las bancas a los espacios partidarios y no a los candidatos: “Las bancas de los cuerpos legislativos o deliberativos correspondan a los partidos políticos y no a quienes a la sazón las detenten”, es decir, las bancas serían de las cúpulas dirigenciales, las mismas acusadas de “poner los candidatos a dedo”.

En definitiva, la Cámara Legislativa pasó de discutir la profundización del sistema democrático fueguino, a intentar monopolizar la actividad política partidaria. Los partidos políticos más chicos contribuyeron a consolidar el clima que habilitó a los espacios tradicionales, que son los únicos que tienen voto en el parlamento -a pesar de que el 70% de los electores no los eligió- a habilitar un debate que tiene como objetivo constituir el blindaje de los partidos hegemónicos.

Luz Scarpati

Deja tu comentario