En virtud del daño que la industria salmonera genera en Chile, distintas comunidades de pueblos originarios levantaron su voz. Hoy, los ojos están puestos sobre el Canal Beagle, espejo de agua que compartimos con el país vecino y que brinda numerosas posibilidades económicas asociadas al turismo y la pesca artesanal. Del lado Argentino tenemos la oportunidad de poder prevenir el daño que podría ocasionarle a nuestra provincia, prohibiendo la instalación de la salmonicultura en el Canal Beagle.

El año pasado la comunidad Yagán logró frenar cuatro concesiones que buscaban desarrollar salmonicultura en la zona del Canal Beagle del lado chileno, y en la actualidad avanzan en la misma línea para evitar ocho autorizaciones que están a la espera de ser aprobadas.

Al respecto, David Alday, integrante de la Comunidad Yagán de Bahía Mejillones (Chile) relata que tras advertir el incumplimiento del Convenio Nº 169 que establece la consulta indígena y a la cual suscribió el Estado chileno con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la comunidad de Puerto Williams se organizó con distintas acciones para evitar el avance de la industria.

El convenio se fundamenta en el respeto a las culturas y las formas de vida de los pueblos indígenas y reconoce sus derechos sobre las tierras y los recursos naturales, así como el derecho a decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo.

Otra de las herramientas utilizadas fue la Ley N° 20.249, que crea el Espacio Costero Marino de los Pueblos Originarios, empleada por comunidades del pueblo Kawésqar, donde “nosotros nos aliamos con ellos porque tienen mucha experiencia en cómo usar esta ley que permite detener las concesiones” afirma.

Alday reconoce que en Argentina estamos más adelantados “porque están trabajando en una ley que prohíba la instalación de salmoneras, mientras que nosotros estamos trabajando en detener las concesiones”, lo que expone una ventaja fundamental que no debiera ser desaprovechada este año por la legislatura de Tierra del Fuego, que podría tratar el proyecto de ley presentado en el 2019 con el fin de prohibir la instalación de esta industria en la provincia.

Hoy, la lucha por erradicar la industria salmonera en Chile continúa latente. Así lo plantea David Alday, quien junto a otras comunidades indígenas, promueven acciones para ganar la pulseada a las empresas transnacionales que, con el aval del estado, lucran con el recurso y el hábitat marino al punto de llegar a agotarlo y afectarlo de manera irreversible.

“Tenemos antecedentes muy crudos respecto a la salmonera, documentado no solamente a través de documentales sino de los servicios públicos del país, sobre todo de lo que fue la catástrofe que ocurrió en el sector de Magallanes en el año 2016 que fue la más grande del sector salmonero con el respaldo y el encubrimiento del estado”, recuerda el representante del pueblo yagán sobre el escape de 100 mil ejemplares de las jaulas a cargo de la cuestionada empresa noruega Nova Austral.

Advierte que “esta industria ya rompió y eliminó toda la biodiversidad de Chiloé y se están acercando hacia el extremo sur porque tienen aguas más puras y con más oxígeno. Las empresas apuntan a ocupar todo el borde costero de la isla, y seguramente irán más hacia el oeste ocupando los espacios que tenemos y que separan la Isla Navarino con Isla Hoste, porque buscan lugares con fiordos y bahías en donde ellos puedan trabajar”.

El integrante de la comunidad yagán pone de relieve la importancia que resulta el mar para la comunidad, asegurando que “el mar está primero, incluso a nosotros mismos. El mar actúa como regulador de la temperatura del planeta tierra y nos estamos viendo afectados por el calentamiento global y situaciones como la que ocurrió en la Antártida en los últimos días con temperaturas que nunca antes se vieron”.

“Es importante que todos, del lado chileno y argentino que compartimos el Canal estemos juntos. Es necesario tomarnos ese tiempo que no nos sirve para ahora sino para nuestros hijos y nuestros nietos porque así como se ve, el panorama no es muy alentador. Tenemos que pelear y gestar esto para las futuras generaciones y no hay otra forma que estar unidos. Unidos para defender el agua y el mar”.

Imágenes: Facebook de Leticia Isabel Caro Kogler

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