La bióloga argentina Sandra Díaz fue distinguida como una de las 10 personalidades de la ciencia del año 2019. Se trata de un reconocimiento internacional que brinda la revista especializada Nature. Un nuevo reconocimiento que destaca el importante rol de la ciencia argentina y su contribución a los esfuerzos de conservación del ambiente natural.

Sandra Díaz es doctora en Ciencias Biológicas e investigadora superior del CONICET en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad Nacional de Córdoba para la cual el 2019 fue un año de reconocimientos. Este año, Díaz ya había recibido el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Bunge y Born, además de ser invitada a ingresar a la Royal Society de Londres. Ahora llega una nueva distinción de la mano de la prestigiosa revista Nature, la cual la ha seleccionado para integrar la lista de las 10 personalidades destacadas de la ciencia del año. Según Nature, su lista anual elige científicos que “podrían haber logrado descubrimientos asombrosos, haber llamado la atención sobre temas cruciales o incluso haber ganado notoriedad por acciones controvertidas. Aunque no es un premio o una clasificación, los 10 de Nature destacan a las personas que tuvieron un papel en algunos de los momentos más importantes del año en ciencias”.

El reconocimiento surge de la participación de Díaz de la elaboración del informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia-Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES) publicado este año que indica que un millón de especies se dirigen a la extinción debido a las actividades humanas. “La velocidad a la que las especies se extinguen es al menos decenas a cientos de veces más rápida que en promedio en los últimos diez millones de años”, dijo Díaz, quien es una de las tres copresidentas del panel que elaboró el informe, el cual plantea que las naciones no cumplirán con la mayoría de los objetivos globales en biodiversidad y desarrollo sostenible a menos que hagan cambios masivos, como abandonar la idea de que las economías deben crecer constantemente.

“No podemos vivir una vida plena, una vida como la conocemos, sin la naturaleza si las economías continúan funcionando de una manera tan destructiva” dice Díaz, y agrega que “se necesita un nuevo modelo económico para la naturaleza y las personas”. La velocidad con la que se están deteriorando los ecosistemas no tiene precedentes en la historia de la humanidad. El informe, que fue elaborado por 145 expertos y 310 colaboradores de 50 países alrededor del mundo, quienes revisaron más de 15000 fuentes científicas y gubernamentales para realizar un diagnóstico del estado de conservación de los ecosistemas del planeta, revela que las tres cuartas partes del ambiente terrestre está deteriorado y que aproximadamente el 66% de los océanos presenta algún grado de alteración de sus condiciones naturales.

“La vida a escala global se está deteriorando muy rápido. Y eso significa también un deterioro masivo de las posibilidades de todos a una vida digna y satisfactoria, no solo ahora, sino también en las próximas décadas”, afirmó Díaz. Entre los muchísimos aspectos que el extenso informe detalla, se destaca el deterioro avanzado de los bosques tropicales y subtropicales a causa de la expansión de la frontera agropecuaria y ganadera. Entre los años 1980 y 2000 se devastaron 100 millones de hectáreas de estos bosques en todo el mundo, y 42 millones de ellos desaparecieron en América Latina.

“Nos ha sorprendido su alcance”, dijo Díaz. ”El informe llegó en el momento adecuado”. Y a pesar de su pronóstico sombrío, Díaz se niega a ser pesimista sobre la capacidad de la humanidad para cambiar las cosas. “Tengo que ser optimista”, dice ella, “porque no hay un Plan B”.

Abel Sberna

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