El 7 de febrero de este año la Policía Provincial realizó un operativo en el que evitó la realización de un ritual de Ayahuasca que fue informado a los medios, como si hubiera atrapado al mismísimo Pablo Escobar. A raíz de esa situación dos personas extranjeras están impedidas de salir de la Isla de Tierra del Fuego hace más de 70 días, por orden del Juez Federal Federico Calvete, sin siquiera que exista imputación alguna.

Se trata de Daniela y Massimiliano, que una y otra vez se acercan al juzgado en busca de respuestas, pero solo consiguen evasivas. Massimiliano dice sobre la situación: “Parecemos un pedazo de papel abandonado, comprendo la burocracia, pero no comprendo la completa falta de humanidad”. Esto lo dice porque Daniela es mamá de una niña de 15 años, con la que no pudo compartir su cumpleaños por estas demoras en las respuestas del sistema judicial.

Ellos están retenidos en la Provincia, sin imputación, sin elementos de trabajo, sin dinero y sin sus teléfonos celulares, debido a que en el procedimiento policial incautaron todos esos elementos. No obtuvieron asistencia de ningún organismo estatal. Y lo que tampoco tienen es una fecha concreta en la que este conflicto se pueda resolver.

El Defensor Público Oficial, José Bongiovanni, es quien los asiste jurídicamente y envió a Calvete una actuación judicial, solicitando que desista de la medida preventiva de prohibir la salida de la Provincia de ambas personas.

En su escrito, el letrado sostiene que la orden judicial está desprovista de todo fundamento jurídico, por lo que “se trata de un accionar arbitrario, con carácter otorgado a dichos términos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación” y agrega que “no existe una sola norma que hasta el momento haya sido invocada para fundamentar la prohibición de salida”.

En este sentido, Bongiovanni indica que Daniela y Massimiliano han tolerado durante 70 días moverse libremente y resguardar su intimidad, entendiendo la falta de experiencia de las autoridades policiales y judiciales sobre Ayahuasca. Sin embargo, la situación se vuelve acuciante toda vez que no hay fecha concreta para una posible resolución y “cada día están más sumergidos en una situación de vulnerabilidad con motivo de este descalabro procesal”.

Por esto cabe la pregunta que se hace el propio Defensor Oficial si “un juez federal tiene atribución para prohibir la salida del territorio argentino de un ciudadano extranjero por más de dos meses cuando no existen elementos para ser llamados a indagatoria en los términos del Artículo 294 del Código Procesal Penal de la Nación, sin generar con ello una violación del derecho constitucional de locomoción, privacidad, sin incurrir en responsabilidades internacionales por parte del Estado argentino”.

Las demoras se deben a que se solicitó al Laboratorio de la Policía Federal Argentina, con sede en Buenos Aires, que realice las pericias necesarias para determinar si un líquido en una botella contiene sustancias que se encuadren bajo la ley de estupefacientes. No sólo no han logrado responder esa pregunta todavía, sino que pareciera que no tienen la capacidad para responderla.

Y en todo caso, Bongiovanni recuerda en su escrito que “la Argentina no prohíbe -aunque mucho no les guste – el consumo de estupefacientes en un domicilio privado entre personas adultas”. Vale la pena mencionar que todo el caso comenzó con informes policiales llenas de menciones despectivas respecto a esa clase de rituales o costumbres, que el abogado defensor pide a su señoría que no comparta.

En resumen y bajo las palabras del propio funcionario judicial: “Dos ciudadanos extranjeros están retenidos en Tierra del fuego, hace 70 días, sin poder volver a su país, ni poder acceder a sus pertenencias (dinero) por la falta de capacidad de la justicia argentina para poder determinar qué sustancia hay en una botella y si dicha sustancia genera la dependencia física y psíquica que exige el elemento normativo del artículo 77 del CP”. Un despliegue de recursos y tiempo como si estuviéramos hablando de Pablo Escobar, cuando en realidad acá no hay narcotraficantes, en este caso sólo hay puro prejuicio.

 

Luz Scarpati

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