Ocho de cada diez argentinos manifiesta su intención de juntarse para celebrar el día del amigo y más del 60% elige ir a cenar.

El 84% de los consultados por D’Alessio IROL para esta fecha dice que se propone saludar personalmente a los suyos. La juntada a comer es la opción más popular tanto entre los hombres como entre las mujeres. El 63% prefiere cenar pero también están los que quieren compartir una picada (19%) o tomar unos tragos (18%). La merienda es una alternativa que parece más tentadora para el público femenino (7%).

Desde los 18 hasta los 49 años las costumbres suelen ser similares. El festejo generalmente es en una casa por la noche, las pizzas y el asado son las comidas preferidas y en cuanto a la bebida los más jóvenes prefieren los tragos como el Fernet o Campari; mientras que los mayores optan por vino, cervezas y gaseosas*.

Lo que no se pone en dudas ni por un minuto es la necesidad de unión. Aunque nos veamos siempre, por más que el trato sea cotidiano, el festejo del día del amigo en nuestro país es particularmente importante.

Aun cuando la crisis económica que atraviesa al país en la actualidad ha hecho que algunas costumbres se modifiquen involuntariamente, estas reuniones se mantienen en pie.

Carlos (periodista de 39 años) cuenta que “siempre nos juntamos a comer asado, pero este año hay dos o tres que se quedaron sin trabajo y alguno capaz hasta decidía no venir a la cena y entonces resolvimos hacer una reunión en casa. Vamos a hacer pastas y una salsa y tomaremos unos vinos que compramos en una vinería al por mayor para que sea más barato”. De esta manera los gastos disminuyen y nadie queda afuera.

En el grupo de Natalia (fotógrafa de 37 años) pasará algo parecido, pero en su caso “amaso pastas en casa, tengo todo comprado de la ‘compra del mes’. Un vino para 5 del almacén y después vemos”.

Es el día del amigo y en Argentina tenemos una relación particularmente apegada y dependiente de nuestros amigos. Nada se planifica sin intentar consensuar, nada se empieza sin avisarles, nada se festeja sin su presencia.

Pueden ser amigos de la escuela, los del barrio, los que conociste haciendo actividades sociales, los que te encontraste después mil años, los que descubriste compartiendo alguna pasión o militando alguna causa.

No siempre son los mismos, a veces uno madura y con uno maduran los amigos y otras veces van apareciendo nuevos, aunque los “viejos” permanecen para siempre en un espacio cálido del corazón.

Están los confidentes, están los divertidos, los colaboradores, los que te meten fichas, los que te cuidan, los que te consuelan, los que celebran y los que te acompañan en los momentos de tristeza infinita. Los que se convirtieron en hijos de tus padres, los que aparecieron cuando ya tenías varias décadas encima y se transformaron en tíos de tus propios hijos.

“Borges solía decir que en la Argentina todos los días son “el día de algo”. Del plomero, del dentista, de la tía. Sin embargo, creo que el Día del Amigo es especial porque nos involucra a todos. Todos somos amigos de alguien o tenemos un amigo. Lo bueno de la amistad es que no se pone permanentemente a prueba, como ocurre con el amor. En este caso, no hay que estar demostrando. El amigo no te pasa factura. Por esto, si uno falta al festejo, el ser querido va a entender. Aunque juntarse es un ritual y una forma simbólica de renovar un año más el vínculo”, aseguró Mario Mactas al diario Clarín.

Fue el propio Borges el que describió “existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos”.

*Encuesta de Eventbrite

María Fernanda Rossi

Deja tu comentario